jueves, 8 de julio de 2010
Dilemas que no veas...
No todo lo que vuela es angel,
porque un imperio pone orden
pero aplasta.
y la libertad
porque quita el orden,
aplasta.
El esquivo equilibrio,
llave maestra de la vida...
¿Existe?
martes, 29 de junio de 2010
Sartre hubiera dicho...
Duele,
es verdad.
Sea lo que sea,
y como sea que haya venido a tu vida,
duele, sin más.
No, consuelos no,
consolarte seria distraerte
—es decir, invitarte a tropezar de nuevo—
mejor mira la verdad de frente:
¿Qué es
lo que haces
con lo que hicieron de ti?
Para que nadie lo lea.
¿No has notado que el mundo puede ser desolador?
Ignoro si en verdad has querido suicidarte,
si en verdad lo has planeado atendiendo a los detalles, las formas, los metodos, los mensajes, el lugar...
Ignoro si lo has decidido alguna vez, sopesado y contrastado con el revuelo que dejarias tras de ti,
con el dolor que le causarias a tu familia o amigos, con toda la cobardia que representa largarse por esa puerta que deberia decir "solo personal autorizado".
Supongo que has estado solo (un suicida suele sentirse -y encontrarse- solo) y que no has pensado que si te vas, los suicidas que se quedan, se quedan un poco mas solos sin ti.
Lo que creo no ignorar, es que has sabido en tu propia carne y alma que el mundo puede ser desolador,
que la gente puede ser traicionera o vil,
que no tienen tiempo para oirte y menos para entender.
No importa de cuantos seres puedas rodearte, no importa el parentesco
o el titulo social que tengan, no importa quien eres ni de donde eres;
Sencillamente, algo en ti sabe que en lo hondo, en lo profundo, estas solo,
solo ante un mundo que no te necesita
(o que puede portarse como si le estorbaras),
solo en medio de tus sueños, siempre rotos o inalcanzables,
solo porque si pudieras hablar ¿que les dirias? ya lo has intentado pero aunque oyen, no escuchan,
y te venden consuelos ineficaces, como si las solas palabras pudieran cambiar al mundo...
Mundo que quiza ellos tampoco entienden y que sin duda no sufren tanto:
la existencia no les molesta gran cosa, hasta la encuentran interesante
aunque no sabes muy bien que diablos le ven
o que diablos esta mal contigo, que en todas las texturas encuentras el tacto de la muerte
¿esos muebles bonitos moveran un dedo, un dedo siquiera, por salvarte de lo que sea?
¿esas calles y banquetas van a darte lo que ningun humano intenta siquiera?
¿Es acaso mentira un sufrimiento tan hondo que te roba las puras y simples ganas de seguir existiendo?
No , no voy a recomendarte que no te mates, ni lo contrario...
haz lo que quieras
o lo que creas mejor.
No voy a recomendarte nada.
Si no te has enterado del hambre y de la esclavitud, del desempleo y de la soledad,
del sinsentido y de la loca rueda sangrienta de la historia, que gira y gira sin llegar a ningun sitio....
si no te has entedado de las esclavitudes y soledades que te habitan
ni de las heridas que son -a pesar del tiempo- incapaces de sanar,
si no conoces la pura y simple desesperación mas pura
esa que no necesita motivos para ser
porque los tiene todos,
entonces no conoces la desolacion del mundo,
y aunque creas lo contrario, en realidad no quieres morir.
si acaso, quieres que tu vida cambie, que sea otra... pero no morir.
Si, pese a toda tu ignorancia,
conoces realmente la desolacion de la existencia
la violencia de los objetos y las personas,
la indiferencia del aire y de la vida,
si conoces el dolor que te habita y que parece habitar la entraña de todo fenomeno,
si conoces un hambre que no es de alimento
si sabes como es añorar algo lejano, sin nombre ni forma
que sin embargo le hace mucha falta a tu presente, a tu vida y a tu ser....
entonces sabes,
sabes muy bien
que no hay palabras capaces de consolar tu abismo
menos de cerrarlo,
y sabes que no intentare consolarte ni aconsejarte ¿para que? ¿hacia donde?
sabes tambien
y talvez mejor que nadie
que la muerte si es una opción, siempre es una opción
y talvez no sabes,
talvez no sabes
porque vives aun...
Y yo -igual que tu- no poseo respuestas del tamaño de esa herida infinita...
solo queria que supieras
-por si el mundo nos alcanza-
que yo tambien lo sé.
Lo que Cioran dice es lo que todo hombre piensa en un momento de su vida, al menos en uno, cuando reflexiona sobre las Grandes Voces que sustentan y posibilitan su existencia... ...Si tales cosas pueden ser pensadas una vez en la vida, tienen que ser ciertas: una realidad que se precie no puede sobrevivir a tales apariencias. Basta que puedan ser pensadas, para que sean. ¿En qué puede fundarse la fe, la alborada del espíritu, cuando ya han sido dichas tales cosas?
Las palabras se han mostrado ya como vacías o podridas; por un momento, hemos visto, inapelablemente, lo que alienta tras esas voces consagradas: «justicia», «verdad», «Inmortalidad», «Dios», «Humanidad, «Amor», etc...,
¿cómo podríamos de nuevo repetirlas con buen ánimo, sin consentir vergonzosamente en el engaño?
Las diremos, sí, una y otra vez, pero recomidos de inseguridad, azorados por el recuerdo de un lúcido vislumbre, que en vano trataremos de relegar al campo de lo delirante; la verdad peor, una vez entrevista, emponzoña y desasosiega por siempre la concepción del mundo a cuyo placentario amparo quisimos vivir....
...nuestra vocación -la de todo viviente- al dolor, al envejecimiento y a la muerte.
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La más sincera de las revelaciones, la más sincera de todas
es que vamos a morir.
Y que ninguna de las bellas cosas que cultivamos
o que creimos
puede cambiar un apice de esa suerte, de ese destino.
La mas sincera lucidez es la mas cruda y cruel: la violencia.
El mundo es violento porque existe independiente de nosotros,
gracias a nosotros y a pesar de nosotros,
y tan real y tan fuera de nosotros, que puede aplastarnos
sin enterarse.
Y, efectivamente, a veces nos aplasta.
¿Alguien quiere negarlo?
Ser sincero y estar triste no son episodios tan separados.
domingo, 29 de noviembre de 2009
Cosas verdes que parecen rojas
¡Tírenos la bomba! Pancartas, consignas, canticos. La asociación de suicidas honorables ha salido a las calles, uniformemente enlutada, pidiendo que el estado use contra ellos una bien repartida carga de explosivos que los aniquile.
Pueden imaginarse el tamaño de mi asombro al quedar pasmado viendo su disidencia, ellos no quieren más y mejor vida, prefieren más y mejor muerte, pero no son homicidas. Se han dado cuenta —dicen ellos— de la enorme carga que su existencia representa para el equilibrio ecológico del planeta, para el equilibrio psicológico de la ciudad, para la economía y para si mismos.
Después de atento examen de consciencia, han concluido que lo mejor que pueden hacer es quitarse de en medio, y que la mejor manera de hacerlo es dejando que el estado lo realice bajo estamentos legales, nada de sectas, nada de salvación o de otra vida, nada de atentados o de guerras, nada de proselitismos ni lloriqueos, nada de propaganda, nada de victimas del sistema económico, ninguna responsabilidad moral ni social para los verdugos; solo muertes, muertes necesarias y voluntarias.
Se han sumado muchos a su causa, desheredados y desempleados, divorciados y deprimidos, agnósticos desencantados, creyentes que han perdido la fé, madres que han perdido a sus hijos y uno que otro estúpido que no sabe lo que dice.
Naturalmente, por mi experiencia psiquiátrica fui encargado de investigar y evaluar el fenómeno. Los medios no han reparado en darle seguimiento, voceros de distintos credos e ideologías no cesan de opinar, pocos —pero los hay— muestran simpatía con el movimiento. Los analistas sociales tienen un trabajo no visto en mucho tiempo.
Mi dependencia estatal me ha pedido averiguarlo todo, infiltrar su movimiento, averiguar quienes lo patrocinan y con que fines, cuáles son sus fortalezas y debilidades y determinar los mejores modos de desarticularlos: lo de siempre.

